Las personas defensoras del medio ambiente están en la primera línea de la protección de la biodiversidad, la lucha contra el cambio climático y la defensa de los derechos humanos. El concepto de protección colectiva ha surgido como un marco fundamental para la defensa de quienes protegen derechos, ya que con frecuencia actúan de manera conjunta para proteger a sus comunidades y reciben de ellas su respaldo. La protección colectiva enfatiza la necesidad de salvaguardar no solo a las personas defensoras individuales, sino también a las estructuras comunitarias más amplias que apoyan y sostienen su labor.
En la recientemente concluida COP30, el papel central de los bosques tropicales y de las comunidades Indígenas, Afrodescendientes y locales que los protegen estuvo firmemente en el centro de la atención. A pesar de los desafíos persistentes, la cumbre climática entregó avances tangibles y medibles para las comunidades y los guardianes locales de los bosques, que van desde reconocimientos históricos de tierras hasta nuevas iniciativas de financiamiento y colaboraciones internacionales.
Estas son las tres comunidades que lideran los esfuerzos mundiales para proteger la naturaleza y preservar los conocimientos tradicionales para las generaciones futuras.