Fecha: mayo 21, 2026
Más de dos tercios de los bosques del mundo siguen estando bajo el control de gobiernos o actores privados, a pesar de que tradicionalmente han sido propiedad de los Pueblos Indígenas, los Pueblos Afrodescendientes y las comunidades locales, quienes también se han encargado de su gestión.
Este análisis, que abarca 61 países que representan el 91% de los bosques del mundo, revela que, a pesar de su papel fundamental en la gestión y protección de estos ecosistemas esenciales, los Pueblos Indígenas, los Pueblos Afrodescendientes y las comunidades locales solo tienen derechos legalmente reconocidos sobre el 16% de los bosques. Mientras el mundo se apresura a detener y revertir la deforestación para 2030, los gobiernos siguen muy rezagados en sus compromisos de reconocer los derechos de las comunidades que protegen la mayoría de los bosques.
Los resultados muestran un avance desigual entre las regiones:
- En África, donde el reconocimiento de los derechos forestales comunitarios sigue estando por detrás de Asia y América Latina, desde 2017 se han destinado 18,17 millones de hectáreas a las comunidades o se han transferido a su propiedad en 21 países. Casi todo ese avance se concentra en cinco países: Camerún, la República Democrática del Congo, Madagascar, Mozambique y Zambia.
- En Asia, el avance ha sido modesto. Excluyendo a China, desde 2017 se han reconocido 10 millones de hectáreas como designadas para las comunidades o de su propiedad, y la India e Indonesia representan el 78% de estos avances.
- En América Latina, considerada durante mucho tiempo un modelo a seguir en el reconocimiento de la tenencia forestal comunitaria, el ritmo de avance se ha desacelerado drásticamente. La región sumó 15,25 millones de hectáreas de bosques comunitarios reconocidos desde 2017, pero la tasa de crecimiento anual cayó de 6,6 millones de hectáreas al año entre 2002 y 2017 a 1,91 millones de hectáreas al año entre 2017 y 2025. También se produjo un preocupante aumento de 77,3 millones de hectáreas de bosques de propiedad privada en Brasil.
Sin embargo, este avance sigue siendo demasiado lento. En 49 países de ingresos bajos y medios de África, Asia y América Latina, solo el 26% de la superficie forestal total está actualmente designada legalmente para las comunidades o es de su propiedad. Para alcanzar el objetivo mundial de poner fin a la deforestación para 2030 sin dejar a nadie atrás, los gobiernos tendrían que reconocer al menos 97 millones de hectáreas de bosques al año, lo que supone más de diez veces el ritmo actual.