Clima y Conservación

A la luz de las crecientes amenazas ambientales, la comunidad internacional ha empezado a invertir en diversas soluciones. Esto incluye la ampliación de una red global de áreas protegidas, a fin de lograr los objetivos relacionados con la biodiversidad biológica, el clima y el desarrollo sostenible. La única forma viable de lograr estos objetivos —lo que incluye los esfuerzos dirigidos a proteger el 30% del planeta para 2030— es reconocer los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades locales que durante mucho tiempo han actuado como guardianes de estas tierras.

Las investigaciones de RRI fortalecen el creciente conjunto de pruebas —captadas en informes del IPCC, IPBES y otras entidades—sobre el hecho de que el reconocimiento de los derechos comunitarios a la tierra da origen a menores tasas de deforestación, un mayor almacenamiento de carbono y más biodiversidad. Esto incluye el rastreo de la cantidad de carbono almacenado en tierras indígenas y comunitarias. Las comunidades gestionan casi 300.000 millones de toneladas métricas de carbono, incluido el 22 por ciento del carbono de los bosques tropicales y subtropicales. El reconocimiento y la protección de sus derechos a estas tierras son aspectos vitales para mantener los bosques y evitar que se libere el carbono hacia la atmósfera, lo cual precipitaría una crisis climática. El reconocimiento de los derechos también es fundamental para lograr las metas de restaurar las tierras dañadas.

Debido a su función esencial en la conservación, la restauración, la mitigación y la adaptación al cambio climático, así como en la protección de la biodiversidad, los pueblos indígenas y las comunidades locales —y en especial las mujeres indígenas y de las comunidades— serían aliados naturales de los gobiernos, las organizaciones de conservación y otros actores que buscan frenar la pérdida de bosques y de biodiversidad. Sin embargo, una investigación conjunta de RRI y la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas reveló que la denominada “conservación en fortaleza” todavía es muy común. Este modelo, que promueve la apropiación de tierras y bosques y el desalojo de personas, no solo genera violaciones de derechos humanos contra los pueblos locales, sino que también es ineficaz e ignora el conocimiento tradicional y las experiencias vividas por las comunidades.

Por lo tanto, RRI participa en iniciativas relativas a instrumentos climáticos globales para velar por que los derechos no solo se incluyan como una medida de salvaguarda para evitar violaciones a los derechos humanos, sino que se adopten como un medio clave para lograr los objetivos mundiales para proteger nuestro clima. RRI realiza investigaciones sobre la relación crítica que existe entre la seguridad de los derechos comunitarios a la tierra y mejores resultados climáticos, tal como se presenta en el informe más reciente del IPCC sobre cambio climático y tierras. Para velar por que los resultados se incluyeran en las conversaciones sobre el informe y el subsiguiente debate climático, RRI trabajó con organizaciones indígenas y comunitarias de 42 países, los cuales abarcan tres cuartos de los bosques tropicales del mundo, a fin de generar una respuesta indígena y comunitaria al informe. Con esta respuesta buscamos cerciorarnos de que los derechos comunitarios a la tierra sean un elemento esencial del debate sobre este informe. La respuesta también abre un espacio para futuras labores de promoción e incidencia, a fin de velar por que los derechos a la tierra formen parte de los objetivos climáticos, de desarrollo sostenible y de conservación.